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domingo, 21 de abril de 2013

LA ÉTICA



La ética

La ética ciencia práctica.

La ciencia puede definirse como un hábito o disposición estable de la inteligencia en el orden del conocimiento, pero además, dicho hábito o disposición es adquirido y relativo a las conclusiones.

Más la característica más relevante de lo que es ciencia se basa en el hecho de que es un conocimiento por las causas, por los principios, y por ello, que es un conocimiento cierto.
Siendo así la ciencia y atendiendo a sus fines, puede ser de dos tipos:

A.   Ciencia puramente especulativa, cuyo fin no es otra cosa que el conocimiento.

B.   Ciencia práctica cuyo fin es dirigir la realización de una acción.

La ciencia especulativa se ocupa de la verdad teórica: de la verdad con el conocimiento con lo que es. La ciencia práctica se ocupa de la verdad práctica: de la conformidad del conocimiento con las exigencias del fin que la realización debe alcanzar o con un apetito también rectificado con relación a este fin.

Una ciencia práctica puede ser:

a)    Especulativamente práctica.

b)    Prácticamente práctica.

El modo de conocimiento de una ciencia especulativamente práctica permanece esencialmente especulativo por:

1.    Su carácter conceptual.

2.    Su organización sistemática.

3.    Su modo de explicación, remontándose a las razones de ser.

La verdad de la ciencia especulativamente práctica consistirá entonces en la conformidad del conocimiento con el recto apetito.

No obstante, la ética no es una ciencia puramente especulativa, porque su incidencia en el destino humano es esencial. Sin embargo, la moral es una ciencia práctica en cuanto a sus finalidades propias y en cuanto a las condiciones del objeto, y esto, es esencial.

Pero la moral, es también de modo especulativo, es decir, es una ciencia especulativamente práctica porque obra como toda ciencia, dando las razones de ser de la actividad moral y vinculando esta actividad a lo que es principio y razón de ser en el orden moral: los fines.

El objeto de la ética.

El objeto de la Ética, o punto de vista bajo el que estudia los actos humanos es el de su rectitud moral o moralidad. Aunque tenemos una idea espontánea de la existencia y naturaleza de la moralidad, no es fácil definirla de un modo exacto. Éste es precisamente uno de los primeros problemas que debe resolver la Ética. De momento, basta considerar que la bondad o rectitud moral del acto humano se distingue:

a)    De la bondad ontológica que posee todo acto en cuanto que es.

b)    De la bondad técnica o útil, es decir, la utilidad para un fin restringido y particular, según las reglas de un arte o técnica determinados.

c)    Y del agrado o placer que pueda producirnos esa actuación.

La rectitud moral deberá entenderse más bien a la luz de la relación que posee el acto libre con el fin último y definitivo del hombre. Así pues, lo específico de la ética es que estudia las acciones humanas “en cuanto que humanas”, ése es su objeto. Nos daremos cuenta de que el modo de proceder de nuestra racionalidad lleva implícito un problema que, en definitiva, es el problema ético.

Día a día nos encontramos con diferentes situaciones en las cuales no sabemos cómo reaccionar, nos preguntamos si es correcta nuestra forma de actuar o si las demás personas no nos juzgarán por ese hecho que queremos realizar.

Para distinguir “lo bueno” se debe de observar diferentes puntos de vista de cada mirando también las normas morales de la sociedad donde tienen influencia otros medios como son los religiosos, los políticos, la actividad científica, el arte, que forman parte de la vida particular de cada individuo, donde este afianzándose en todas estas entidades y las normas establecidas, mirando la dependencia de su juicio como ético, toma sus propias responsabilidades dentro de su grupo.

Parte de la ética.

La ética es una rama de la filosofía que se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir.

Una sentencia ética, juicio moral o declaración normativa es una afirmación que contendrá términos tales como "bueno", "malo", "correcto", "incorrecto", "obligatorio", "permitido", etc., referidos a una acción, una decisión o incluso también las intenciones de quien actúa o decide algo. Cuando se emplean sentencias éticas se está valorando moralmente a personas, situaciones, cosas o acciones.

Aunque la ética es una sola ciencia, a efectos prácticos suele dividirse en dos partes:

a.    Ética general. Estudia los principios fundamentales acerca de la moralidad de los actos humanos: el fin último del hombre, la ley moral, la conciencia, el pecado y las virtudes.

b.    La ética social. Que aplica esos principios a la vida del hombre en cuanto miembro de la sociedad.

La ética y metafísica.

La ética se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir.
Fernando Savater en su libro Ética para Amador en su capítulo primero «De qué va la ética» define la ética como el arte de vivir, el saber vivir, por lo tanto el arte de discernir lo que nos conviene lo bueno y lo que no nos conviene lo malo.

Ello implica establecer una distinción entre lo que sea bueno y lo que sea malo desde el punto de vista ético, y si el bien y el mal éticos coinciden o no con lo que serían el bien y el mal en sí.
La ética se relaciona con el estudio de la moral y de la acción humana. El concepto proviene del término griego ethikos, que significa “carácter”. Una sentencia ética es una declaración moral que elabora afirmaciones y define lo que es bueno, malo, obligatorio, permitido, etc. en lo referente a una acción o a una decisión.

Método de la filosofía: El método Mayéutica consiste en  ayudar a descubrir la verdad por sí misma .La Mayéutica era el arte donde la partera auxiliaba a la mujer a dar a luz, la madre de Sócrates, Phaenarete, fue partera. De ahí la figura que significaba como Sócrates iluminaba  a los espíritus. La Mayéutica enseña a la persona a dar a luz las ideas que ha concebido. El termino Mayéutica (del griego  maieutiké: arte obstétrica) fue adoptado por Platón para expresar un aspecto particular de la enseñanza Socrática.

Para Sócrates, la enseñanza no es la entrega de una verdad desde fuera, sino la iluminación operada en el discípulo por el maestro consistente en que el discípulo descubra la verdad que se halla en su intimidad y que desconocía.

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